viernes, 25 de enero de 2013

Limpiando la Alfombra

En primer lugar, aspira muy bien toda la alfombra y, a continuación, limpia las zonas más sucias con una mezcla de agua, amoníaco y vinagre. Si tiene alguna mancha, frótala con agua templada, siempre de fuera hacia dentro, para no extenderla. Si se trata de algún tipo de grasa, es mejor eliminarla con un detergente líquido disuelto en agua; lo más importante es probar antes en una zona poco visible, para comprobar la estabilidad de los colores. En el caso de manchas de fruta, da buen resultado frotarlas con un trapo mojado en vinagre. Al levantar los muebles, habrás comprobado que hay zonas de la alfombra aplastadas; coloca en estas zonas un cubito de hielo y déjalo que se derrita. Al día siguiente la alfombra habrá recuperado su textura original.

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